El funcionamiento de los Tokens No Fungibles se basa en la tecnología blockchain, que es una red descentralizada de registros públicos y verificables. Cada NFT se registra en un contrato inteligente, que es un programa autónomo y ejecutable en la blockchain. Este contrato inteligente contiene información sobre el NFT y sus propietarios, así como reglas específicas para su transferencia y posesión.
Los NFT utilizan estándares específicos, como el estándar ERC-721 o ERC-1155 en Ethereum, para garantizar la interoperabilidad entre diferentes plataformas y billeteras digitales. Estos estándares definen las estructuras y funciones comunes para el intercambio y gestión de tokens no fungibles.
Al adquirir un NFT, el propietario obtiene la propiedad digital exclusiva del activo representado por ese token. Esto le permite mostrar, vender, transferir o incluso licenciar el activo sin necesidad de intermediarios, ya que la información está registrada y verificada en la blockchain.